En los últimos años nos hemos convertido en gestores de problemas ajenos, de los que es imposible desentenderse en lo personal, que nos afectan en nuestro ánimo y llegan a abrumarnos en situaciones límite. Esos problemas no van a desaparecer, probablemente se vayan agravando y muten hacia situaciones insostenibles, en muchos casos, liquidaciones patrimoniales, dramas personales…
No podemos ser ilusos pero sí podemos mantener y reforzar nuestra actitud positiva y práctica ante el futuro. Renovarse y vivir, seguir luchando por nuestros clientes, sin ataduras ni cortapisas. Desde la independencia total en la prestación de nuestros servicios, sin deber nada a nadie más que a nuestros clientes, a cada cliente.
Renovamos nuestros ánimos al final de un año extraordinariamente complicado y al inicio de una nueva etapa que augura ajustes muy duros de nuestra economía. Una nueva etapa siempre es una nueva ilusión y la plasmamos también en la renovación de los contenidos y estructura de nuestras publicaciones.
El año 2012 debería ser el inicio de una revolución en las anquilosadas estructuras de nuestra economía. Tal vez de la vuelta a valores que deberían ser inmutables, como el esfuerzo, la austeridad, el ahorro, el equilibrio entre derechos y obligaciones, y que olvidamos rápidamente en las olas de crecimiento en las que nos creímos ricos.
Tiempo para liquidar las anomalías en las que se mueve nuestro país y nuestro entorno empresarial, que nos colocan a la cola de la sostenibilidad del empleo y a la cabeza de la crisis inmobiliaria y financiera que padecemos.
Renovarse a nivel macro y pensar en cambiar la espiral de aplazamiento del reconocimiento de los problemas derivados del sector inmobiliario. Deberían explorarse otras vías de coordinación entre el sector financiero y lo poco que queda del inmobiliario, para reconocer la realidad y viabilizar lo salvable.
Nos renovamos, la imagen y la ilusión. Las fuerzas para seguir luchando a favor de nuestros clientes y el ánimo positivo para aportar soluciones.
Renovarse para vivir.